martes, 23 de septiembre de 2014

A un año del accidente....

Quise esperar hasta esta fecha cuando se cumple un año de aquel día terrible que cambio la vida de toda mi familia, para hacer mi última entrada en este blog, para compartir con todos ustedes, no solo la evolución de Camila, si no también para demostrar con evidencias físicas, que Dios nunca deja una obra a la mitad.

Esto no quiere decir que haya sido fácil, claro que no!! Hemos pasado pruebas muy duras, días amargos, desánimo, pero también alegrías y muchas satisfacciones.

Pasamos por una posibilidad de operación en diciembre para drenar el edema, que después de una tomografía de urgencia fue descartada, también vivimos el retorno a clases de Camila en el mes de enero, que en su momento también se manifestó en mucho estrés para ella, lo cual le provoco una parálisis facial leve. Y por supuesto, mas tomografías, consultas neurologías a granel,  visitas al psicólogo, terapias ocupacionales, electros encefalogramas y mas……

Es evidente que ya ella no es la misma, su memoria no ha vuelto hacer la que siempre fue, hay cosas que aun no recuerda, y en los estudios eso le jugo  una mala pasada, decidimos que repitiera su año escolar, para enfocarnos en ese tiempo en su completa recuperación física, y aunque no fue fácil para ella, ya lo acepto, de hecho ayer inicio su nuevo año escolar, ahora su reto es hacer nuevas amistades, crear un sentido de pertenencia en el salón y hacerse un lugar en medio de muchos desconocidos.

He visto como su carácter ha sido moldeado, jamás renuncia cuando esta en frente de un reto, asi este le de miedo, pero también la he visto llorar, la he acompañado en sus pesadillas, y he sembrado en ella la dicha que es estar viva, cuando en realidad su pronóstico decía lo contrario. 
No hay dia que Camila no le agradezca a Dios por haberla dejado viva, me impresiona ver como sus marcas no le generan complejos en lo absoluto, como su corazón se hace solidario ante el dolor ajeno, en este caminar he visto como su sonrisa y su gracia, alegra la vida de los que la rodean, por donde pasa deja siempre una estela de alegría, y un lindo testimonio de milagro.

En cuanto a las ausencias del Ktire y de Mary, eso si que no ha sido fácil, la idea de que no compartí con ellos los suficiente me taladra la mente y el corazón, porque siempre pensamos que ya habrá tiempo para compartiry disfrutar de los nuestros, y en realidad uno nunca aprovecha el tiempo ni la vida, que se puede ir cuando menos lo esperamos. 



Este año regrese a Puerto la Cruz después de mucho tiempo, y entrar en la casa sin ellos fue muy extraño para mi, y para Camila aun más. Muchos espacios de la casa hablan de ellos, cocinar donde Mary siempre lo hacia con tanto amor y buena sazón, me causo una sensación que jamás podre describir. La sonrisa del Ktire y su alegría se extraña todos los días, aun no podemos asimilar porque ya no están, el vacio que dejaron es algo que permanece con mucho dolor aun en mi familia. Pero aprendí que el dolor no pasa, solo se transforma y se va aprendiendo a vivir con eso, son muchas las preguntas que continúan sin respuestas, pero hemos aprendido a seguir viviendo, agradeciendo a Dios por habernos regalado la presencia de Mary y el Ktire por el tiempo que El los dejo aquí, entre nosotros.

Las pesadillas han menguado, los malos recuerdos vuelven de vez en cuando, el frio de aquellos pasillos en terapia intensiva se sienten en algunas noches de pesar, aun sigo caminando en este proceso de sanidad emocional producto del increíble estrés y dolor que viví ya hoy hace un año, pero sin duda estoy mejor, mucho mejor. A pesar que pase mis propias pruebas de salud, no hace mucho se me encontró en el seno unas micro calcificaciones sospechosas, tuve que enfrentar mis propios miedos, pero recordé que tengo un Dios que rescato a mi hija de la muerte y como aquellos días decidí creer, y después de muchos exámenes y esperas de resultados, de nuevo Dios respaldo mi fe en El, estoy bien, estoy sana, nada maligno habita en mi.

Camila aun tiene medicación, pero la buena noticia es que ya iniciamos desde hace meses el descenso de la dosis, el dia 7 de diciembre de este año tomara su última pastilla, las visitas al neurólogo ya son cada 6 meses, sus terapias fueron culminadas con éxito,  su cerebro esta casi como nuevo, digo casi porque tiene unas cicatrices en el, así como en el cuerpo que solo permanecen allí como recordatorio,  que esta aquí solo gracias a Dios.

Agradezco a mi familia por demostrarme tanto amor incondicional, jamás me dejaron sola, a mis amigos que fueron mis bastones y grandes aliados en todo este año. A Camila por enseñarme el fruto de la constancia y la decisión. A Dios por que no solo me regalo el milagro de ver nacer a mi hija dos veces, si no por todo lo que puso a mi alcance, por todas las provisiones, por todas las puertas que permitío que fueran abiertas, por poner en mi camino ángeles, por ser Padre, por ser mi Dios amado.

En este año fui las alas de mi hija, pero mi pajarito ya está alzando su vuelo propio, y yo voy al lado de ella, junto a mi familia, para verla crecer, fuerte, sana y bendecida por Dios.



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